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miércoles, 4 de mayo de 2016

Erase una vez... el Leicester

Copiado y Pegado de Marca.com



Érase una vez... el Leicester

Érase una vez lo nunca visto. Érase una vez un campeón de Liga inesperado. Érase una vez un conjunto que, con pasión, actitud y humildad superó a presupuestos multimillonarios. Érase una vez un entrenador de 64 años, con más despidos que títulos, que, en el ocaso de su carrera, ha logrado su primer campeonato de Liga con el equipo más insospechado. Érase una vez la mayor gesta del fútbol moderno. Érase una vez el Leicester City F.C. Érase una vez el campeón de la Premier League 2015-16.
Un cuento de hadas que, por fin, ha tenido un final feliz. Es cierto que no ha sido el soñado, que no se celebró en casa, que el King Power no cantó el gol del triunfo hasta dejarse la voz y que el título aterrizó vía Eden Hazard. Pero, ciertamente, ¿a quién le importa eso cuando eres campeón? Lo que ha hecho el Leicester City esta temporada ha sido algo más que un ejercicio de atrevimiento irracional. Ha sido una demostración de que si se quiere, se puede, aunque las poco sentimentales casas de apuestas pagaran 5.000 a 1 tu posible gesta. Creyeron y pudieron. Anoche ganaron su primera Liga, pero con el paso del tiempo serán innumerables las películas, reportajes y libros que se escribirán sobre su cuento de hadas.
Un sueño hecho realidad. "Es la mayor gesta deportiva que he visto en toda mi vida", afirmaba Gary Lineker, mito foxe cuando el título ya era realidad. Y lo es porque nadie despertó a un grupo de futbolistas irrepetible, tal y como suplicaba Ranieri en diciembre: "Estamos viviendo algo mágico y debemos seguir trabajando duro. No queremos despertar".



Con el paso de las semanas el Leicester no aflojaba. ¿Cuántos dijimos alguna vez aquello de "este domingo pinchan y caen"? Pero ellos no pincharon, aguantaron firmes en el liderato desde la jornada 23. ¡Qué difícil acabó siendo no creer en este equipo! Todo el mundo ha acabado siendo del Leicester, por pura empatía hacía el pequeño, pues siempre es más emotiva una solitaria victoria de David que mil de Goliat. Y ellos no nos fallaron. Schmeichel; Simpson, Huth, Morgan, Fuchs; Drinkwater, Kanté, Mahrez, Albrighton; Vardy y Okazaki, con Claudio Ranieri a los mandos. Este once que se recita de memoria ya es inmortal. Y único. Hasta en la manera de celebrar el título: lejos de discotecas, lejos de la discreción y frialdad de algún edificio del club. Los héroes se reunieron en casa del goleador, Vardy, paravivir, como una panda de amigos, el partido que les podía hacer pasar a los anales de la historia. El más fiel reflejo del ya popular cántico 'Jamie Vardy está de fiesta'. Mientras, su técnico volaba de vuelta de Italia, donde comió con su madre de 96 años.
"Ranieri me ha llamado. Desconozco si estaba llorando, pero su voz era temblorosa. Me ha dado cinco veces las gracias por nuestra segunda parte", afirmó Hiddink tras regalarle el título. Don Claudio se desahogaba en la RAI: "Se lo dedico a todo el mundo: probad y creed en vuestros sueños. Con el gol de Hazard estaba exultante". El Chelsea, primer gran ejemplo mundial de la mercantilización del fútbol y, hasta ayer, vigente campeón, puso todo su empeño en cederle su cetro al aspirante. "Hacedlo por Claudio", decía una pancarta. "Sólo hay un Special Claudio", cantaba The Bridge. Era el fiel reflejo del planeta fútbol: el Leicester nos ha robado el corazón.